Las pantallas de los ordenadores portátiles del gigante chino son elegantes, nítidas y resistentes… pero no indestructibles. Un mal golpe, una caída o incluso cerrar la tapa con un objeto olvidado sobre el teclado puede terminar en una pantalla agrietada o inutilizable.
Pero no entres en pánico: una pantalla rota se puede reparar, y muchas veces la solución es más sencilla de lo que imaginas.